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Centro Histórico de la Ciudad de México

Llamado por muchos, el corazón de la Ciudad de México, en el Centro Histórico podemos encontrar incontables edificios y monumentos testigos de nuestra historia desde épocas prehispánicas.


Grandeza Mexicana


Es México en los mundos de occidente

Una imperial ciudad de gran distrito,

Sitio, concurso y poblazón de gente.

Rodeada en cristalino circuito

De dos lagunas, puesta encima dellas,

Con deleites de un número infinito;

En veintiún grados de boreal altura

Sobre un delgado suelo y planta viva,

Calles y casas llenas de hermosura…


Así describía el poeta Bernardo de Balbuena, nacido en Valdepeñas, España, a la Muy Noble y Leal Ciudad de México, a la que llegó a vivir cuando tenía tan sólo 22 años de edad. Este fragmento de un poema de Balbuena escrito en 1593, es uno más de los testimonios literarios que dan cuenta de la grandeza de una ciudad edificada sobre una laguna, que llegó a ser la joya más valiosa de la Monarquía Española en América.


Creación de la Ciudad de México


Como comentábamos en nuestra anterior cápsula, la Ciudad de México fue erigida, por órdenes del comandante español don Hernando Cortés, sobre la isla en que se encontraba la ciudad antigua: la gran México-Tenochtitlan. Entre dos y tres años requirió el alarife –nombre que se daba a un arquitecto o maestro de obras en aquella época- Alonso García Bravo, para llevar a cabo la construcción de la nueva ciudad, la que por cierto respetaba la traza de la capital azteca con sus ejes Norte-Sur y Este-Oeste.

Imagen: Fuente de la plaza Alonso García Bravo en la Ciudad de México


¿Pero que había en esta ciudad del siglo XVI? ¿Acaso los edificios que hoy se encuentran en nuestro centro histórico son los mismos que erigiera Hernán Cortés?


A diferencia de otras poblaciones antiguas, la Ciudad de México no conserva los edificios que fueron construidos en el primer siglo de su existencia, ya que estas edificaciones no resistieron el paso de los siglos.


Si tuviéramos la capacidad de viajar en el tiempo, nos encontraríamos con que en el primer siglo de existencia de la Ciudad de México los grandes edificios como la Casa de Cortés, la Iglesia Mayor, el Ayuntamiento y el Palacio Virreinal, no guardaban mucho parecido con los actuales.


Porque en vez de casonas o palacios, los españoles construyeron auténticas fortalezas, como la que podemos apreciar en este dibujo del siglo XVI, que representa a una de las casas de Hernán Cortés, ubicada en donde hoy se encuentra el Nacional Monte de Piedad.


Estas casas o fortalezas se caracterizaban por sus elevados muros, sus diminutas ventanas, colocadas en la parte alta de la fachada, y sus torres y almenas que emulaban a los castillos medievales y que hacían posible la defensa frente a una hipotética sublevación de indios.


El convento de San Francisco


Entre las edificaciones más destacadas del primer siglo de existencia de la ciudad, se encontraba el Convento de San Francisco. Establecido por la orden religiosa que inició la evangelización en la Nueva España, este convento ocupaba una inmensa propiedad de 32,000 m2., y tenía una Iglesia Mayor y 7 capillas de grandes proporciones, un hospital, un cementerio y el conjunto de instalaciones propias de un convento. Era más que un convento, un verdadero conjunto urbano y el mayor monasterio de la Nueva España y de América, expresión del importantísimo rol que jugó la orden de San Francisco en la conquista espiritual de los indígenas de esta colonia.

Imagen: Dibujo que representa al antiguo Convento de San Francisco, ubicado en la hoy calle Madero en el Centro Histórico.


Se preguntarán dónde se encuentra hoy en día tan monumental edificación religiosa. Pues sucede que en el año de 1856, después de que el gobierno liberal decretó la llamada Ley Lerdo, mediante la cual se despojaba a la Iglesia de todos sus bienes materiales, el gobierno tuvo conocimiento de que en el Convento de San Francisco se fraguaba una rebelión en contra del gobierno establecido.


En represalia por esto, el presidente Ignacio Comonfort ordenó el inmediato desalojo y demolición de una parte del conjunto conventual. Es por ello que hoy en día sólo queda en pie el templo de San Francisco con su atrio. El resto de las construcciones fueron cedidas a otras instituciones religiosas, compradas por particulares o demolidas.

Imagen: El convento de San Francisco en la actualidad



El Palacio del Ayuntamiento


Apreciemos ahora uno de los edificios más antiguos y con mayor tradición de la ciudad de México, testigo de la existencia de un organismo representativo de la ciudadanía, en la época de poder absoluto de los reyes de España y de sus representantes en la Nueva España, los virreyes.


Grandes cambios ha experimentado este edificio, que en la época colonial era un digno ejemplo de la sencillez y sobriedad propias de un Ayuntamiento, ya que pasó de un edificio de dos niveles, a uno de cuatro, ostentando en su más reciente etapa un estilo neoclásico.


Patrimonio de la Humanidad


En el año de 1987, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reconoció la magnificencia y la importancia cultural de la antigua y moderna Ciudad de México, al otorgarle el reconocimiento como ciudad Patrimonio de la Humanidad. En nuestras próximas cápsulas seguiremos comentando acerca del los valores arquitectónicos y culturales de nuestra histórica capital.



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