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El asalto a la Alhóndiga de Granaditas

hace 11 minutos
4 min de lectura

El asalto a la Alhóndiga de Granaditas fue uno de los episodios más decisivos de los primeros meses de la Independencia. Una fortaleza, un ejército insurgente y una batalla que parecía imposible de ganar dieron lugar a una de las historias más conocidas de nuestra historia. Pero detrás de aquel episodio también hay preguntas sobre cuánto de lo que conocemos ocurrió realmente. Esta es la historia de una batalla que se convirtió en leyenda.


Imagen: Defensa del parque de artillería en el Cuartel de Monteleón, en Madrid. Pintura de Joaquín Sorolla.


En el año de 1810, las colonias americanas de la Monarquía Española eran un hervidero político, después de que las fuerzas napoleónicas invadieran la Península española e impusieran a José Bonaparte, hermano de Napoleón III, como su monarca. En la Nueva España surgieron diversas conspiraciones con miras a llevar a cabo una insurrección en contra del gobierno virreinal. En Querétaro, personajes de la vida pública como Ignacio Allende, Mariano Abasolo, Miguel Domínguez, Josefa Ortiz y el cura Miguel Hidalgo, planeaban una insurrección para iniciar la lucha de Independencia en octubre del mismo año.



Sin embargo, antes de llegada la fecha, la insurrección fue delatada ante las autoridades

virreinales, por lo que sus líderes Allende, Abasolo e Hidalgo, emprender en forma precipitada el movimiento. Para ello, integraron un ejército de campesinos y rancheros en el pueblo de Dolores, iniciando las acciones bélicas contra las autoridades virreinales.

Imagen: Hidalgo, Allende y Abasolo deciden emprender la guerra de Independencia. Pintura.



Uno de sus primeros objetivos fue la próspera y rica ciudad minera de Guanajuato. El 28 de septiembre llegaron a la ciudad. Hidalgo exigió al Intendente de Guanajuato Juan Antonio Riaño la rendición, a lo cual el Intendente se negó. En estas circunstancias, el Generalísimo Hidalgo ordenó el asalto a la Alhóndiga de Granaditas, que era el almacén de granos en que se habían congregado los españoles y criollos de la ciudad con sus familias, al considerarlo el edificio más seguro para resistir el ataque insurgente.

Imagen: Alhóndiga de Granaditas a principios del siglo XX. Fotografía.



Al comprender la dificultad de sostener la defensa de la fortaleza frente al asalto insurgente, el Intendente Riaño salió al frente de un grupo hombres a combatir en forma directa, pero rápidamente fue alcanzado por las balas insurgentes y cayó muerto.

Imagen: El combate de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato. Óleo de José Díaz del Castillo. 1910.



Los insurgentes llevaron a cabo un fiero asalto a la que parecía una fortaleza inexpugnable. Las piedras lanzadas por los campesinos insurrectos mataron a muchos defensores en las azoteas del edificio. Pero las balas de los fusiles de los insurgentes no causaban daño alguno al edificio. Tras horas de asalto, parecía que las fuerzas independentistas fracasarían en su intento.

Imagen: Asalto a la Alhóndiga de Granaditas. Pintura.




En medio del fragor de la batalla, un minero de corta estatura de la mina de la Valenciana, de nombre José de los Reyes Martínez Amaro, y a quien apodaban el Pípila, pidió a Hidalgo que le permitiera arrastrarse hacia la entrada principal de la Alhóndiga, cubriendo su cuerpo con una loza de piedra. El minero logró llegar al portón e incendiarlo con una tea de ramas de ocote encendida, franqueando así la entrada del ejército insurgente a la fortaleza.

Imagen: Asalto a la Alhóndiga de Granaditas. Grabado.



Como otros tantos episodios heroicos de nuestra historia, no tenemos la certeza de que la participación del Pípila en la batalla de Guanajuato haya realmente sucedido. El acontecimiento fue narrado por primera vez por el historiador Carlos María de Bustamante en su Cuadro Histórico de la Revolución de Independencia, publicado 10 años después de la célebre batalla. Se cree, en cambio, que se trata de una invención de Bustamente, con la intención de que esta narración se convirtiera en un mito fundacional de la nación independiente.

Imagen: Carlos María de Bustamante. Pintura.



Los insurgentes ingresaron entonces en la fortaleza, de manera caótica y desordenada. Y en ese momento, el odio acumulado en los mineros y la plebe de Guanajuato en contra de sus patrones, dueños de minas y comerciantes, hizo explosión. Los españoles y sus familias fueron masacrados.

No hubo piedad ni respeto hacia los códigos de ética militar, en tanto que los tiros de las minas fueron anegados, mostrando de esta manera el rechazo de los mineros hacia la explotación de que eran objeto por parte de los propietarios.

Imagen: Tiro de mina subterránea. Fotografía.


Imagen: Batalla de San Jerónimo Aculco. Pintura.


El asalto a la Alhóndiga significó un punto de inflexión en el movimiento independentista, al dejar en claro que la lucha nos respetaría las vidas de los civiles, la propiedad privada y la infraestructura económica. En estas circunstancias, el movimiento de Independencia se radicalizó.



Unas semanas más tarde, el ejército de Hidalgo derrotó a las fuerzas del virrey en la batalla del Monte de las Cruces, quedando a unos cuantos kilómetros de la ciudad de México. No obstante, el generalísimo Hidalgo decidió no emprender el ataque a la capital y dirigirse en cambio hacia Guadalajara, con lo cual se inició el declive del movimiento iniciado por Hidalgo, Allende y los conspiradores de Querétaro. Tendrían que transcurrir muchos años más de lucha, con nuevos dirigentes, para que la Independencia llegara a consumarse.

Imagen: Captura de Hidalgo y Allende en Acatita de Baján. Pintura.


Te recomendamos el video documental:

La Alhóndiga de Granaditas. De Jesús González. Duración 17 mins. Disponible en Youtube.

 
 
 

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