El carrito de camotes, una tradición muy apreciada en México
- todoloextra
- 9 jun
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En las calles de la Ciudad de México, el silbido agudo y prolongado del carrito de camotes es más que un sonido: es memoria viva. Esta tradición, que mezcla sabores, nostalgia y vapor, se remonta al siglo XIX y ha echado raíces en pueblos como San Lorenzo Malacota. Entre dulces recetas conventuales y hornos móviles, el camote sigue siendo símbolo de identidad popular.


Es tradición en la ciudad de México escuchar un fuerte, prolongado y peculiar silbido, que anuncia la llegada del vendedor de plátanos y camotes. Es tan intenso y peculiar el silbido, que nos produce un gusto especial a los parroquianos, en tanto que para muchos de nosotros constituye un motivo de identidad y de nostalgia.
Imagen: Vendedor de camotes en una calle de la ciudad.

El vendedor de camotes recorre las calles de una o varias colonias, empujando un carro metálico, que no es sino un horno móvil. Resulta por supuesto intrigante, saber en dónde y cuándo se gestó esta tradición en nuestro país.
Imagen: Vendedor de camotes atizando el fuego de su carrito.

Pues bien, de acuerdo con las pesquisas realizadas por algunos especialistas, existían desde el siglo XIX en México, hornos móviles de metal, que servían para cocinar y vender carne de carnero. De acuerdo con investigaciones realizadas por expertos en gastronomía, en Japón, existía la costumbre de emplear hornos móviles de metal para preparar camotes, conocidos como Yaki-imo, los cuales eran puestos a la venta en calles de pueblos y ciudades de aquel país.
Imagen: Vendedor de camotes poblanos en Nueva York.

Se piensa que, en algún momento del siglo XIX los hornos móviles para la preparación y venta de camotes fueron introducidos en la ciudad de Nueva York y de ahí pasaron a México en los años 50. De manera que el carrito de camotes es una tradición, no tan añeja, pero si muy arraigada en diversas poblaciones de nuestro país.
Imagen: Vendedor de camotes con su carrito.

El carrito del camotero suele estar hecho de lámina. Su pieza principal es un cilindro del tamaño de un barril. Se trata, en realidad, de un horno que funciona con leña, cuya combustión caliente el agua y produce vapor, necesario para el cocimiento de los camotes y plátanos, los cuales se colocan en dos cajones en que se llevará a cabo el cocimiento. Tiene, claro está, una chimenea que deja escapar el vapor.
Imagen: Carrito de camotes en plena combustión.

Por cierto, la tradición en México de comer camotes endulzados, proviene de las monjas del convento de Santa Clara en la ciudad de Puebla, quienes crearon en la época colonial una receta para prepararlos, que podía incluir azúcar, jugo de naranja, almíbar, cajeta y almendras.
Imagen: Monja en la producción de camotes y dulces poblanos.

De acuerdo con la tradición, los primeros carritos de camotes en México surgieron en el pueblo de San Lorenzo Malacota, en el estado de México. Se trata de un pequeño poblado de aproximadamente 3 mil habitantes, en el que cerca de la quinta parte de ellos se dedican a la fabricación de carritos y a acudir con ellos a diferentes poblaciones del estado y de la capital del país, para vender sus suculentas mercancías.
Imagen: Celebración del día del Camote en San Lorenzo Malacota.

Por cierto, cada 13 de agosto de celebra en aquel pueblo a los camoteros, quienes acuden con sus carritos al templo del pueblo, en donde se lleva a cabo una misa de acción de gracias, al cabo de la cual los camoteros regalan a los concurrentes sus típicos camotes y plátanos endulzados.
Imagen: Celebración en San Lorenzo Malacota.

Por cierto, el camote es originario de América, desde la península de Yucatán hasta Perú. Los camoteros de México suelen llevar en sus carritos el camote de piel púrpura y pulpa blanco –Camohtli en lengua náhuatl-, el camote amarillo –Costicamohtli- y el blanco –Iztacamohtli.
Imagen: Camotes y plátanos sobre el carrito de hornear.

Sin duda, con el paso de los años, el consumo callejero de productos como el camote y el plátano, va siendo sustituido por postres industrializados, lo que hace difícil saber si nuestra mexicana tradición del carrito de camotes, seguirá formando parte de nuestras costumbres y nuestra realidad cotidiana.
Imagen: Carrito de helados recorriendo las calles, en una imagen de los años 50 en México.
Te recomendamos ver
El cortometraje titulado: La historia del carrito de camotes. Un dulce silbido. Cortometraje. 8:21 mins.



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