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El México rural y el pincel de Pablo O'Higgins

Pablo O'Higgins pintor de abstracciones con un profundo sentido social que supo plasmar momentos diarios de nuestro México.




Sorprende saber que uno de los pintores que mejor supo captar el alma de los mexicanos humildes del campo y de la ciudad fue Pablo O'Higgins, talentoso artista nacido en 1904 en Salt Lake City, en el estado de Utah, en los Estados Unidos.


Al igual que nuestros grandes muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, O'Higgins se ocupó de retratar a los hombres y mujeres humildes de México y se adhirió al gran movimiento de pintura mural que se puso en boga en nuestro país al

terminar la revolución.


En su juventud, O'Higgins vivió en San Diego, California y

estudió en la Academia de Artes de aquella ciudad, en donde

además tuvo contacto con mexicanos y aprendió el idioma

español.

En una ocasión, el entonces joven artista envió una carta al

pintor Diego Rivera para felicitarlo por la culminación de su

mural “La creación”, realizado en el anfiteatro de la Escuela

Nacional Preparatoria de San Ildefonso. En respuesta a su

misiva, Rivera lo invitó a México para que conociera el trabajo

de los muralistas..

Imagen: Pablo O'Higgins. Autorretrato.


Este primer contacto con México causó una profunda

impresión en este artista norteamericano, quien lo describió con las siguientes palabras.

“Apenas crucé la frontera sentí el ambiente de la vida de México, tan distinto al de Estados Unidos, que me causó un impacto muy fuerte. Incluso las cosas que veía en la estación, desde la ventanilla del tren, me impresionaban. La primera imagen fue la de unos soldados sentados a lo largo de la vía y unas mujeres que calentaban frijoles o caldo en unas ollas. Sus ademanes lentos, pausados, el rebozo, las faldas amponas, el pelo negro, la forma de caminar. Todo me pareció muy hermoso. Como que todo el olor de México entraba por la ventanilla.”

Imagen: Soldado con adelita. Fotografía del Archivo Casasola.


O'Higgins muralista

En 1924, Diego Rivera invitó a O'Higgins a colaborar con él en la realización de murales en la Secretaría de Educación Pública y en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. A

partir de entonces, O'Higgins continuó realizando murales en lugares diversos como la

Escuela Primaria Emiliano Zapata y el Mercado Abelardo Rodríguez, en la Ciudad de México, o bien en el Palacio de Gobierno de Michoacán y en el Palacio Municipal de Poza

Rica, por mencionar algunos.


Por otra parte, el Museo Nacional de Antropología exhibe dos magníficos murales de

O'Higgins, que ilustran la historia y costumbres de los pueblos indígenas de Michoacán:

“Boda purépecha” y “Las luchas del pueblo tarasco”.

Imagen: Boda purépecha. Mural en el Museo Nacional de Antropología.


Interesado como estaba en dibujar a la gente del pueblo, el pintor norteamericano vivió por algunos años en una humilde choza en el medio rural.

En esta litografía en blanco y negro realizada por O'Higgins, sorprende la sencillez de las figuras que componen esta conmovedora escena, en que vemos a una mujer acompañada de su pequeño hijo, quien contempla la ciudad que habrá de recorrer en busca de su subsistencia.

Imagen: Ciudad ajena. Litografía en blanco y negro.



En este dibujo realizado en tonos de gris, el artista capta el lento desplazamiento de una carreta tirada por un buey, que es a su vez conducida por un campesino, en medio de un paisaje desértico desolador.

Imagen: La carreta. Litografía.


En esta pintura podemos apreciar a un hombre que camina en el desierto, cargando una manga sobre su espalda, que parece estar siendo agitada por el viento. Claro está, el paisaje desértico acentúa la soledad del personaje.

Imagen: El hombre de la manga. Litografía coloreada.



Motivo recurrente en las pinturas de O'Higgins es el maguey, que además de ser una planta muy común en el campo mexicano, constituye un símbolo de identidad. Una campesina con reboso sentada sobre un tronco, complementa esta imagen de excepcional fuerza simbólica.

Imagen: Madre tierra. Litografía en color. 1979.




Otra obra con gran fuerza expresiva es “El chichicuilotero”, es decir, un hombre del campo

que vende chichicuilotes, aves nativas del Lago de Texcoco, que llegaron a ser apreciadas como alimento. Esta sencilla litografía le valió a O'Higgins obtener el primer premio en el Salón Anual de Pintura, Grabado y Escultura, organizado por el Instituto Nacional de Bellas

Artes.

Imagen: El chichicuilotero. Litografía en blanco y negro.




Por último, podemos apreciar una de las más geniales obras de O'Higgins, titulada “Pescadores”. Nuevamente el artista hace gala de su capacidad para crear imágenes con trazos muy simples que logran una gran fuerza expresiva.

Vale la pena comentar qué en 1961, a este artista, originalmente norteamericano, le fue concedida la nacionalidad mexicana, en atención a sus notables aportaciones a la educación y al arte de nuestro país.

Imagen: Pescadores. Litografía en blanco y negro.



Te recomendamos visitar el Museo Dolores Olmedo, ubicado al sur de la Ciudad de

México, en donde encontrarás una selección de algunos de los cuadros más notables de

Pablo O'Higgins.


267 visualizaciones1 comentario

1 Comment


María Estela González González
María Estela González González
Jul 27, 2021

Este artículo me pareció inspirador, me motivo a investigar más. Me encanta la obra de este artista, disfruté mucho esta lectura. Gracias

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