El sitio de Cuautla y el auge del movimiento de Independencia
En 1812, el sitio de Cuautla, fue una de las gestas más dramáticas de la guerra de Independencia de México. Durante 72 días, las tropas de José María Morelos y los habitantes de la población resistieron los constantes ataques del ejército virreinal, enfrentando el hambre, las enfermedades y la muerte. Su valor y determinación pusieron a prueba la capacidad militar del movimiento insurgente y marcaron un momento decisivo en la lucha por romper los lazos de dependencia con España y dar origen a una nueva nación.
¿Cómo lograron sostener aquella resistencia frente a un enemigo muy superior y qué consecuencias tuvo esta hazaña para el rumbo de la Independencia?


El 20 de octubre de 1810 tuvo lugar en la hacienda de Charo, cercana a Valladolid, hoy Morelia, el encuentro en que el generalísimo del ejército insurgente Miguel Hidalgo, comisionó a José María Morelos para emprender la lucha de independencia en el sur del virreinato de la Nueva España.
Imagen: Encuentro entre Morelos e Hidalgo. Museo Casa de Hidalgo. INAH.

Para principios de 1812, después de la captura y ejecución Hidalgo y los primeros insurgentes, el comandante de las fuerzas del virreinato, Félix María Calleja, recibió la orden de ocupar la villa de Cuautla para evitar el posible avance de Morelos y sus tropas hacia la Ciudad de México. Pero antes de que esto ocurriera, el 31 de enero Morelos y sus tropas ocuparon Cuautla.
Imagen: Retrato de Félix María Calleja. Pintura de Giuseppe Perovani. 1816.

Las fuerzas del dirigente independentista ascendían a 2000 soldados de infantería y 1000 de caballería, la mayor parte de los cuales eran negros y mulatos de la costa del actual estado de Guerrero, en tanto que contaba con 16 piezas de artillería. Por su parte, Calleja contaba con un ejército profesional 7000 soldados y más de 30 piezas de artillería, lo que le otorgaba una innegable ventaja en la contienda.
Imagen: Plaza de Cuautla, Morelos. Fotografía de principios del siglo XX.

En estas condiciones, Calleja comunicó al virrey Francisco Xavier Venegas que realizaría un único asalto a Cuautla para derrotar a las fuerzas independentistas, tomando en cuenta su evidente superioridad numérica y la superior formación militar de sus elementos de tropa.
Imagen: Templo de San Diego en Cuautla, Morelos. Fotografía de principios del siglo XX.

El 18 de febrero, los relistas emprendieron un nutrido ataque contra las fuerzas independentistas que se encontraban en la ciudad, organizando a sus soldados en cuatro columnas, que lograron un avance significativo, causando importantes bajas a las fuerzas de Morelos. De acuerdo con los testimonios de diversos participantes en esta batalla, cuando los realistas estaban en posibilidades de obtener la victoria, un niño de nombre Narciso Mendoza hizo disparar un cañón que había sido abandonado, provocando el desconcierto y la huida de los soldados de Calleja.
Imagen: Narciso Mendoza, el niño artillero. Pintura.

Por esta acción, el pequeño Narciso Mendoza pasó a la historia como un héroe. Ya siendo adulto, Narciso continuó participando en el ejército mexicano, en acciones bélicas como en la intervención francesa y vivió hasta los 88 años de edad. Hoy en día, una diversidad de pinturas, esculturas y monumentos recuerdan la acción heroica de este joven luchador.
Imagen: Monumentos al Niño Artillero en Cuautla, Morelos.

Tras el fracaso de los diversos ataques emprendidos por las fuerzas realistas, a pesar de su superioridad numérica, Calleja decidió renunciar a la acción bélica, acordando con sus oficiales la realización de un sitio que calculaba que tendría una duración de entre 6 y 8 días, esperando que el hambre terminara por provocar la realización de acciones desesperadas por parte de los insurgentes, que condujeran a su rendición o su derrota.
Imagen: Morelos rompe del sitio de Cuautla. Pintura.

Claro está, los defensores de Cuautla fueron quedándose sin víveres, por lo que padecieron hambre y enfermedades que los obligaron a ingerir ratas y toda clase de animales. Por cierto, para evitar la desmoralización de sus tropas, Morelos organizaba fiestas en que sus soldados bebían agua de Jamaica, cantaban y bailaban, reuniones a las que el dirigente insurgente llamaba “jamaicas”.
Imagen: Trajes mexicanos: un fandango. Litografía de Casimiro Castro. 1964.

Tras 72 días de sitio, el comandante realista decidió poner fin a éste, aceptando la imposibilidad de vencer a Morelos. Pero ese mismo día, el general Morelos optó por romper el sitio y salir con sus soldados de Cuautla, amparado por la oscuridad de la noche. Al percatarse de este hecho, los realistas persiguieron a los insurgentes causándoles numerosas bajas.
Imagen: Morelos rompe el sitio de Cuautla. Pintura.

No obstante, los insurgentes lograron abandonar Cuautla, demostrando con ello que tenían la capacidad militar y la moral necesaria para enfrentar a las fuerzas de virrey. La resistencia de las tropas de Morelos en el sitio de Cuautla, fue el inicio de un fecundo periodo en que los insurgentes lograron apoderarse de extensos territorios al Sur del Virreinato, llevando al movimiento de independencia a su mayor momento de auge.
Imagen: José María Morelos. Litografía. 1813.
Te recomendamos ver el siguiente documental:
El sitio de Cuautla. Canal INEHRM (Instituto de Estudios de la Revoluciones de México). Documental. Duración: 5:50 minutos.



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