José Agustín Arrieta, pintor costumbrista del siglo XIX.
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¿Qué nos pueden contar una cocina poblana, un mercado lleno de vendedores o una pulquería sobre la historia de México? Mucho más de lo que imaginamos. A través de sus pinturas, José Agustín Arrieta convirtió las escenas más cotidianas de la vida del siglo XIX en auténticos documentos históricos. Gracias a su mirada artística, hoy podemos conocer cómo vivían, trabajaban, convivían y hasta qué comían los mexicanos de aquella época. En esta cápsula descubriremos por qué su obra sigue siendo una de las mejores ventanas para asomarnos al México de hace más de 150 años.


José Agustín Arrieta es uno de los pintores más destacados de la corriente pictórica costumbrista de México en el siglo XIX. Sus pinturas nos brindan un fiel retrato de los habitantes de la ciudad de Puebla: indios, mestizos, criollos, españoles y castas, mostrándonos sus oficios, costumbres, vestimenta y gastronomía. Arrieta fue, además, un prolífico pintor de bodegones, que permiten apreciar frutas, alimentos y vajilla propias de la cocina poblana.
Imagen: Retrato de José Agustín Arrieta.

José Agustín Arrieta nació en el poblado de Santa Anna Chiautempan, en el estado de Tlaxcala, un 29 de agosto de 1803, siendo hijo de Tomás Arrieta de origen vasco y de Rita Fernández. Desde que era pequeño, su familia se trasladó a vivir a la ciudad de Puebla. José Agustín estudió en la Escuela de Ballas Artes de aquella entidad.
Imagen: Clase de dibujo en la Academia de Bellas Artes de Puebla. Fotografía.

Desde sus primeras pinturas, Arrieta se interesó en realizar bodegones, representativos de la cocina poblana, los cuales se distinguían por sus intensos colores y sus texturas realistas, y por el particular brillo de los jarros y vasos de vidrio y cerámica.
Imagen: Bodegón. Pintura al óleo. 1860.

Arrieta sentía además un aprecio por las costumbres y las escenas de la cotidianidad poblana, lo que lo llevó a realizar pinturas como Cocina poblana a fines del siglo XIX, pintura que capta la sencillez y el encanto de las cocinas típicas de las casonas de la ciudad, claro está, incluyendo a quienes realizaban las labores correspondientes.
Imagen: Cocina poblana a fines del siglo XIX. Óleo sobre tela. Agustín Arrieta.

La Sorpreza es otra pintura de Arrieta, que capta magistralmente un instante de la cotidianidad en una calle, en la que pueden apreciarse personas de los diferentes estratos sociales de la sociedad poblana.
Imagen: La Sorpreza. Óleo sobre tela de Agustín Arrieta.

Arrieta sentía una fascinación por las fiestas, las pulquerías y las cantinas, lo cual puede apreciarse en esta escena del interior de una pulquería, en la que figura el tinacal lleno de la preciada bebida, los cueros de cerdo y el hombre que se encuentra sirviendo el pulque a los parroquianos. Para agregarle atractivo, el pintor representó en el muro del fondo La fiesta de Baco, de Diego Velázquez.
Imagen: Interior de una pulquería. J. A. Arrieta. Óleo sobre tela. 1850.

En este original cuadro, titulado Tertulia de pulquería, el artista representa a personajes típicos que frecuentaban las pulquerías, que incluyen a una china poblana, en medio de una gran algarabía. Sobre la mesa podemos apreciar un vaso de pulque blanco, uno de curado y un plato con “pellizcadas” de maíz típicas de Puebla. Pero Arrieta agregó a la escena tres periódicos que sostienen los tertulianos, los cuales circulaban en aquel tiempo en la ciudad de Puebla.
Imagen: Tertulia de pulquería. Agustín Arrieta. Colección Blastein.

En esta reconocida obra, Arrieta nos presenta una escena de mercado en una plaza de esta ciudad, en la que nuevamente podemos apreciar a los más variados personajes, que incluyen a las vendedoras de fruta de origen indígena y a parroquianos de clase media que realizan sus compras.
Imagen: La ciudad de Puebla en el siglo XIX. J. A. Arrieta.

Los cuadros costumbristas de Arrieta son hoy en día muy apreciados, formando parte de las colecciones de recintos culturales de Puebla, como los museos Bello, la Casa del Alfeñique y el Museo Amparo. Y en la ciudad de México, son exhibidos en el Castillo de Chapultepec y en el Museo Kaluz, entre otros.
Imagen: Tertulia de pulquería. Óleo sobre tela. J. A. Arrieta.

Paradójicamente, sus pinturas no fueron tan apreciadas en su época, por lo que Arrieta vivió su vida en la pobreza, al grado de que tuvo que trabajar como Conserje en el Congreso de Puebla.
Arrieta murió el 22 de diciembre de 1874 en la ciudad que vio florecer su arte pictórico.
Imagen: San Pascual Baylón. Óleo sbre tela. José Agustín Arrieta.
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