La Inquisición en México, una historia de terror
- todoloextra
- 1 sept
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La Inquisición en México marcó uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia. Entre hogueras, torturas y juicios implacables, el Santo Oficio sembró miedo y silencio durante siglos en la Nueva España. Detrás de cada sentencia hubo intrigas políticas, abusos de poder y castigos que hoy resultan inimaginables.


El Santo Oficio de la Inquisición surgió en 1184 en el Sur de Francia. Y fue implantado en el reino de Aragón en 1249. Dos siglos más tarde, se extendió a Castilla, al llevarse a cabo el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
La Inquisición tenía como objetivo fortalecer a la religión cristiana, mediante la persecución de la herejía y las prácticas judaizantes de los judíos conversos.
Imagen: La Inquisición. Óleo sobre tela. Francisco de Goya y Lucientes

Al consumarse la conquista española y establecerse el virreinato de la Nueva España, se implantó en esta colonia el Santo Oficio de la Inquisición, que se proponía castigar la idolatría y las herejías de los indígenas, además de faltas a la moral cristiana como el concubinato y la bigamia. Asimismo, pretendía terminar con las herejías y prácticas judaizantes de los otros sectores de la población: españoles, criollos o mestizos
Imagen: Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzmán, Pintura de Pedro Berruguete, 1475

Se considera que el gran motor ideológico de la Inquisición de la Nueva España fue la Reforma Luterana que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVI en Europa y las medidas adoptadas en el Concilio de Trento (1545-1564), que endurecieron los castigos para quienes cuestionaban la religión católica y llevaban a cabo prácticas heréticas.
Imagen: Martín Lutero explicando a ciudadanos el texto de un comunicado que colocó sobre las puertas de una Iglesia. Pintura.

En los primeros años del virreinato de la Nueva España, la Inquisición enjuició y ejecutó a indígenas de estas tierras, en especial los pertenecientes a familias nobles, por sus prácticas heréticas e idolátricas. Estos juicios y ejecuciones fueron mal vistos por los frailes encargados de evangelizar a los indígenas, que consideraban que la población nativa apenas estaba conociendo los pormenores de la religión católica y no comprendían sus diferentes aspectos.
Imagen: Francisco Rizi Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, 1683, óleo sobre lienzo, Madrid, Museo del Prado.

Pero el acto inquisitorial que causó gran indignación en la nobleza indígena y en las órdenes religiosas franciscana, dominica y agustina, fue la bárbara ejecución en la hoguera de Chichimecatecotl, un joven de la nobleza indígena, nieto de quien fuera el prestigiado monarca texcocano Nezahualcóyotl. Fue tal la indignación, que el monarca de España y la Iglesia decidieron que los indígenas no serían sujetos de juicio por el Santo Oficio de la Inquisición en ningún caso.
Imagen: Ejecuciones de la Inquisición en Nueva España. Fragmento del mural de Diego Rivera en Palacio Nacional.

Uno de los casos más recordados en relación con la Inquisición tuvo lugar en el año de 1565, cuando las autoridades de la Nueva España descubrieron una conspiración encabezada por hijos de los conquistadores, en especial, los hermanos Ávila, quienes fueron hechos prisioneros y conducidos a las mazmorras de la Santa Inquisición.
Imagen: Condenados por la Inquisición, de Eugenio Lucas, siglo XIX. Museo del Prado.

Tras de ser juzgados y condenados, se les trasladó a la Plaza Mayor de la ciudad de México en dónde, en presencia de una gran multitud, fueron decapitados. Por cierto, la casa en que vivían los hermanos Ávila, que se encontraba sobre las ruinas del Templo Mayor de Tenochtitlan, fue derruida por órdenes de la Inquisición y cubierta con sal, además de ser maldecida, por lo que se prohibió volver a construir en aquel predio.
Imagen: Plaza Mayor de la Ciudad de México en el siglo XVIII. Grabado de Manuel Rivera Cambas.

Otro célebre juicio de la Inquisición fue el del español converso, Luis de Carvajal, quien fue acusado por el Santo Oficio de Herejía, porque una sobrina suya había dicho, años atrás, que el mesías no había llegado todavía –desconociendo a Jesucristo. Lo terrible de esta acusación fue que sus familiares fueron juzgados y ejecutados en la hoguera a pesar de su evidente inocencia.
Imagen: Tortura de dos reos de la Inquisición. Escena del mural de Diego Rivera en Palacio Nacional.

En estas condiciones, en la época virreinal la Inquisición fue una institución que cometió múltiples injusticias, ya que cuando alguien era acusado se le aplicaban las más crueles torturas para hacerlo confesar, fuera o no culpable, con métodos tales como:
La garrucha: que consistía en colgar a los acusados de un madero y colocarle pesas, infringiéndole un gran dolor.
El agua: se le suministraba al preso agua por la boca en grandes cantidades hasta que estuviera en peligro de morir ahogado.
El potro: instrumento al que era atada la víctima, en tanto que un verdugo tensaba la cuerda hasta descoyuntar el cuerpo de la víctima.
Imagen: Tortura de fuego por la Inquisición. Grabado.

La Inquisición en la Nueva España fue finalmente abolida en el año de 1820 al reestablecerse en España y sus colonias la llamada Constitución de Cádiz.
Como es de imaginarse, la Inquisición ocasionó un gran daño a la sociedad de la Nueva España, haciendo vivir a sus habitantes atemorizados ante el hecho de que podrían ser acusados por la Inquisición. Además, fue un freno para las actividades artísticas y científicas que podrían ser vistas como una amenaza para los dogmas de la religión.
Imagen: Familia noble en la Nueva España. Pintura del siglo XVIII.
Si quieres saber más, te recomendamos:
History Files: Los crímenes de la Inquisición católica. Documental. 4:20 minutos.
Historia Mínima de la Inquisición. Autor: Gabriel Torres Puga. Edición de El Colegio de México.



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