Los canales acuáticos de la Ciudad de México
Hoy resulta difícil imaginar a la Ciudad de México como una ciudad atravesada por canales, embarcaderos y vías de navegación. Sin embargo, durante siglos el agua fue parte esencial de su paisaje, su comercio y la vida cotidiana de sus habitantes. ¿Cómo era aquella ciudad acuática y qué ocurrió con sus canales?

Imagen: Tenochtitlan vista desde el mercado de Tlatelolco. Mural de Diego Rivera en el Palacio Nacional. 1945.
A principios del siglo XVI, la capital del Imperio mexica se encontraba atravesada por múltiples canales acuáticos que bordeaban a las chinampas -tierras de cultivo flotantes, que los habitantes habían construido para extender las dimensiones de la isla original.

Tras la conquista de Tenochtitlan por los españoles, la ciudad capital del virreinato fue establecida en la misma isla de Tenochtitlan, de manera que la mayor parte de las casas, templos y conventos de la nueva ciudad, se ubicaban sobre chinampas surcadas por canales acuáticas a los que los españoles llamaban acequias. Sin embargo, desde la fundación de la Ciudad de México, las autoridades se abocaron a cubrir la mayor parte de las acequias, convirtiéndolas en calles de tierra o empedradas.
Imagen: Acequia Real pasando por el Callejón del Olvido. Fotografía de principios de siglo XX. Colección Villasana-Torres.

A pesar de que muchas acequias fueron cegadas, lo cierto es que la ciudad virreinal conservó algunas de ellas, la mayor parte de las cuales atravesaban la urbe de poniente a oriente, aprovechando la inclinación natural del terreno.
Imagen: Vista de la Ciudad de México. Fragmento. Siglo XVII. Museo Franz Mayer.

Imagen: Plaza Mayor de la Ciudad de México en el siglo XVIII. Pintura. Museo de la Ciudad de México.
En esta pintura de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, podemos apreciar, a la derecha, la Acequia Real que surcaba lo que hoy en día es la calle de 16 de septiembre y llegaba a la Plaza Mayor, con una extensión de 3.4 km., continuando su trayecto por la actual calle de Corregidora, hasta desembocar en al Lago de Texcoco. A través de esta acequia se traían los productos agrícolas desde Xochimilco y otras regiones a los mercados del centro de la ciudad.

En el Canal de Roldán, nombre que le fue asignado a la Acequia Real al consumarse la independencia, y que fue inmortalizado en esta litografía del artista Casimiro Castro, podemos apreciar la intensa actividad comercial que se desarrollaba en torno a los embarcaderos de la acequia, en lo que hoy es la calle de Corregidora en el Centro Histórico.
Imagen: La Calle de Roldán y su desembarcadero. Litografía de Casimiro Castro. 1955.

Además de la Acequia Real, había por lo menos otras 6 acequias principales, como la Acequia de la Merced, la de Tezontlale, la del Carmen, la de Mexicaltzingo y la de San Antonio Abad. A fines del siglo XVIII, estas acequias fueron definitivamente cegadas y convertidas en calles, al considerárseles como un problema de higiene para la ciudad.
Imagen: Canal acuático en calle de la Alhóndiga. Centro Histórico Ciudad de México. Fotografía.

Imagen: La garita de la Viga. Pintura de Eugenio Landesio. 1860.
No obstante el cierre de las acequias, la ciudad no perdió todas sus vías acuáticas, ya que si bien para el siglo XIX ya se habían desecado las partes del lago de Texcoco que se
encontraban al Poniente, Sur y Norte de la ciudad, lo cierto es que se conservaron algunas vías acuáticas como el Canal de la Viga, que comunicaba a las zonas céntricas de la ciudad con Xochimilco, convirtiéndose en una muy importante vía de transporte comercial.

El canal de la Viga, no solamente era una vía comercial vital para la ciudad, también se convirtió en un sitio de paseo, al que acudían cientos de personas los domingos para realizar un paseo en una embarcación, degustar de exquisitas comidas que les eran servidas y beber pulque. Todo ellos acompañados con grupos musicales que amenizaban el paseo.
Imagen: A Iztacalco en barco de vapor por el Canal de la Viga. Litografía de Casimiro Castro.

Este magnífico canal acuático fue finalmente cegado y convertido en avenida en 1940. No era, sin embargo, el último paraje acuático de nuestra ciudad. A partir de aquel momento, la zona chinampera de Xochimilco y Cuemanco sustituyó al Canal de la Viga como un sitio de paseo y disfrute del entorno natural, convirtiéndose en un espacio de fuerte atracción turística.
Imagen: Canal de la Viga antes de ser cubierto. Fotografía.

Esta zona de chinampas y canales acuáticos en Cuemanco, fue reconocida en 1987 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto con el Centro Histórico de la Ciudad de México, al considerarse que este medio acuático y agrícola constituye un importante testimonio del original modelo urbano que desarrolló la ciudad de Tenochtitlan a lo largo de los dos siglos de su existencia.
Imagen: Canal de Cuemanco. Fotografía.
Te recomendamos ver el siguiente video:
Así eran La Viga y Nativitas en el pasado. Video documental. Duración 13 mins. De la serie Ecos del México de ayer.



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