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Los festejos del Centenario de la Independencia en 1910

Desde el esplendor de los ferrocarriles hasta la revolución y la inauguración de la Independencia, el siglo XX marcó a México en todos los ámbitos.




A principios del siglo XX, México experimentaba una época de esplendor: el régimen de Porfirio Díaz había construido 18 mil kilómetros de vías férreas, logrando comunicar a las diversas regiones del país, y había logrado atraer la inversión extranjera para establecer las primeras fábricas de textiles, papel, loza, jabón y múltiples bienes de consumo. Por otra parte, la Ciudad de México y las más importantes ciudades de provincia, reflejaban la prosperidad en sus instalaciones urbanas, edificios públicos, escuelas, hospitales y monumentos.

Imagen: Puente de ferrocarril.


No obstante la prosperidad lograda, lo cierto es que una buena parte de la población del campo y la ciudad, vivía en la miseria, en tanto que los obreros de la nuevas industrias trabajaban jornadas extenuantes de 14 o 16 horas diarias, sin gozar de ningún tipo de protección laboral, de servicios de salud y pensiones por vejez o enfermedad. 

Imagen: Gente humilde en un pueblo.



Al despuntar el siglo XX, el presidente Porfirio Díaz se había propuesto realizar una celebración del centenario de la Independencia, que mostrara a los propios mexicanos y al mundo, cómo México había logrado la paz y el progreso, además de un notable desarrollo urbano, educativo y cultural, sin precedentes.

Imagen: Palacio Postal en la Ciudad de México.



Para conmemorar la Independencia, el presidente Díaz se propuso construir monumentales edificios públicos como el Palacio de la Ópera, el Palacio Postal, el Palacio de Comunicaciones, el Congreso Mexicano y la Escuela Normal de Maestros, además de magníficos monumentos a la patria como el Hemiciclo a Juárez y la Columna de la Independencia, por mencionar algunos.

Imagen: Escuela Normal de Maestros.



Llegada la fecha de la conmemoración, es decir, el mes de septiembre de 1910, México recibió la visita de importantes embajadores de Europa, Estados Unidos y América Latina, entre quienes destacaba el Marqués de Polavieja, como embajador de España, que celebraría la ocasión devolviendo a México importantes reliquias cívica, como la casaca del insurgente José María Morelos y otras piezas históricas de gran relevancia para nuestro país.

Imagen: Casaca de Morelos en su vitrina.



El 1º de septiembre, el presidente Díaz inició los festejos llevando a cabo la fastuosa inauguración del Manicomio de la Castañeda, en tanto que al día siguiente inauguraba exposiciones en el renovado Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.

Imagen: Inauguración del Manicomio de la Castañeda en Mixcoac, Ciudad de México.



Y claro está, el gran evento tendría lugar el día 15, con el desfile de carros alegóricos en el que figuraban los héroes mexicanos, como Moctezuma II, Hernán Cortés, Miguel Hidalgo y Agustín de Iturbide. Y por la noche, el presidente Díaz conmemoró el grito de la Independencia, después de lo cual él y su esposa ofrecieron un solemne banquete a sus invitados en el Palacio Nacional.

Imagen: Guerreros tlaxcaltecas en el desfile del Centenario.



Pero tal vez lo más memorable para los mexicanos fue la inauguración del que llegaría a ser lel más importante monumento de México, la Columna de la Independencia.

Imagen: El presidente Díaz en la inauguración de la Columna de la Independencia.



Hoy en día seguramente nos resulta muy difícil de aceptar que en unos cuantos años, el gobierno de Díaz fuera capaz de construir grandes y elegantes edificios, monumentos cívicos de gran belleza, obras de infraestructura urbana, escuelas y hospitales, todo lo cual seguramente causó un profundo impacto en muchos ciudadanos y en los embajadores de países extranjeros.

Imagen: Hemiciclo a Juárez. Foto antigua.



Paradójicamente, a escasas semanas de la gran celebración, el 20 de noviembre de 1910, estalló en México una revolución, que provocó unos meses más tarde la renuncia y el exilio  de quien fuera presidente de México. Comenzaba una nueva etapa para México, con una guerra que traería grandes sufrimientos y un desenlace que cambiaría para bien el curso de los acontecimientos en el país.

Imagen: Madero y Pino Suárez arriban al Zócalo tras el triunfo de la Revolución en 1910.



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Un excelente y breve video documental realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.un excelente y breve video documental realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

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