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Museo Casa Azul Frida Kahlo



Uno de los museos más emotivos y sorprendentes de la Ciudad de México es la Casa Azul de Frida Kahlo, recinto que es visitado cada año por ciudadanos provenientes de los cinco continentes, interesados en acercarse al espacio íntimo de esta peculiar pintora, que en las dos últimas décadas se ha convertido en ícono mundial del arte y de la lucha de las mujeres por contribuir significativamente en la producción artística y en la actividad política y cultural de nuestro mundo.


El valor de este museo no es la colección de pinturas de Frida Kahlo, que en su mayoría forman parte de otros museos o de colecciones privadas. El valor fundamental de este recinto es la posibilidad que tenemos los visitantes de recorrer el sitio en el que vivían tanto Frida como su esposo el célebre pintor guanajuatense Diego Rivera: la cocina,

de estilo colonial, el comedor que fuera escenario de múltiples tertulias de pintores, cineastas, fotógrafos y dirigentes políticos; el estudio de Frida, que nos muestra sus pinturas y sus instrumentos de trabajo y su recámaras, en donde pasaba días enteros acostada, realizando sus célebres autorretratos.

Imagen: El comedor de la Casa Azul


Frida Kahlo nació en esta casa el 6 de julio de 1907. Su padre, Wilhelm, que en México adoptó el nombre de Guillermo, fue un inmigrante alemán dedicado a la fotografía, que casó con una mujer mexicana de nombre Matilde Calderón.


Desde pequeña Frida tuvo que enfrentar momentos difíciles, luego de que a los 6 años de edad contrajera polio. Fue su padre quien se ocupó de atenderla y ayudarla a desarrollar su motricidad en las difíciles condiciones de su enfermedad. Fue una de las primeras mujeres que logró ingresar a la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria, en donde formaba parte de un grupo estudiantil que se hacía llamar “Los cachuchas”, a través de los cuales se vinculó con el Partido Comunista y conoció al pintor Diego Rivera.


Cuando Frida tenía tan sólo 18 años de edad sufrió un accidente que cambió su vida por completo, cuando el autobús en que viajaba fue embestido por un tranvía. A raíz de este percance, Frida sufrió rotura de pelvis y daños severos en su columna vertebral.

Imagen: Estudio de Frida en la Casa Azul.


Cuando convalecía de este accidente y ante la necesidad de permanecer meses enteros acostada, empezó a pintar, definiendo de esta manera una nueva vocación.


Diego y Frida se conocieron en reuniones sociales de artistas mexicanos, se enamoraron y contrajeron matrimonio en 1929, quedándose a vivir en la casa de la familia Kahlo.


La Casa Azul no fue sólo el escenario de la vida de esta pareja, con su exuberante jardín en que deambulaban lo mismo aves exóticas que monos o xoloscuintles y venados. Fue además el lugar de encuentro de una diversidad de artistas y luchadores sociales como André Bretón, considerado padre del Surrealismo; la célebre actriz María Félix; el cineasta ruso Sergei Eisenstein y, por supuesto, el dirigente y disidente soviético, León Trotsky, por mencionar algunos.

Imagen: Pirámide en el jardín de la Casa Azul


El baño de Frida


Durante poco menos de medio siglo, a partir de su inauguración en 1958, el Museo de Frida Kahlo se vio envuelto en un misterio que intrigaba a sus visitantes, ya que al morir Frida, Diego Rivera estableció que el baño del cuarto de Frida, que guardaba objetos íntimos de la pintora, no podría ser abierto hasta 50 años después de su muerte.


Es así que en 2004, en el 50 aniversario del deceso de la artista, la Dirección del museo procedió a abrir el baño, en el cual se encontraban cerca de 300 vestidos de su guardarropa personal, collares y objeto de ornato, sus corsettes e instrumentos ortopédicos, además de fotografías, cartas y su diario íntimo. A partir de este hallazgo, el museo creó la exposición del baño de Frida, que se encuentra abierta al público desde hace más de una década.


El Museo Casa Azul de Frida Kahlo es hoy en día uno de los más importantes museos de México, ya que además de mostrarnos el universo íntimo de Frida y Diego, guarda la memoria de una época de gran trascendencia para el florecimiento que experimentó México después de la Revolución.











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