top of page

Paseo de la Reforma, un museo abierto de nuestra historia.

  • hace 46 minutos
  • 3 Min. de lectura

El Paseo de la Reforma es mucho más que una avenida: es un recorrido por la historia de México. Desde su origen en el siglo XIX como un boulevard imperial hasta convertirse en uno de los símbolos más importantes de la capital, sus monumentos y esculturas narran episodios clave de la construcción de nuestra nación.




A mediados del siglo XIX, la Ciudad de México ocupaba una muy pequeña extensión del valle de México. Por ejemplo, el límite de la ciudad al Poniente era el Paseo de Bucareli. A poco más de tres kilómetros de esta avenida se encontraba el Castillo de Chapultepec

Imagen: La ciudad de México tomada en globo. Litografía de Casimiro Castro realizada cerca de 1858.



En 1864, tras el triunfo del ejército de Napoleón III sobre las fuerzas mexicanas, Maximiliano de Habsburgo, tras de ser nombrado emperador de México, se instaló en el Castillo de Chapultepec, edificio que fue siendo adaptado para convertirse en su casa habitación. 

Imagen: El Valle de México desde Chapultepec. Litografía de Casimiro Castro. 1856-1857.


Imagen: Paseo de la Emperatriz. Fotografía de mediados del siglo XIX.
Imagen: Paseo de la Emperatriz. Fotografía de mediados del siglo XIX.

Como parte de un programa de urbanización y embellecimiento de la ciudad, Maximiliano ideó construir una avenida que comunicara a su residencia de Chapultepec con la ciudad de México. El diseño fue encargado al ingeniero de minas Alois Bolland, quien trazó un boulevard que comunicaría el extremo poniente de la ciudad, desde el Paseo de Bucareli, con la residencia imperial.



El nuevo boulevard llevaría el nombre de Paseo de la Emperatriz. Era una avenida de 20 m. de ancho (aunque posteriormente fue ampliada en algunas secciones para llegar a 45 m. de ancho), con camellones laterales y carecía de puentes, por lo que los carruajes tenían que atravesar algunos riachuelos. El nuevo paseo era para uso exclusivo del emperador y de la emperatriz Carlota Amalia.

Imagen: Paseo de la Reforma en el siglo XIX.



Tras la derrota del Imperio de Maximiliano, la avenida fue nombrada Paseo de la Reforma por el Ayuntamiento de la ciudad de México, y fue abierta a la circulación de todo público. Entre 1872 y 1876, se enriqueció la avenida al construirse las cuatro glorietas y los camellones peatonales a los costados, además de sembrarse eucaliptos, sauces y fresnos.

Imagen: Paseo de la Reforma desde el Caballito. 



Ya en los tiempos del presidente Porfirio Díaz se edificaron los principales monumentos: el de Cuauhtémoc, el de Cristóbal Colón y, claro está, la columna de la Independencia, en tanto que el Ayuntamiento de la Ciudad de México ofrecía exención fiscal a los propietarios de casas sobre el Paseo de la Reforma que dejaran jardines de al menos 8 m. de fondo.

Imagen: Columna de la Independencia en construcción. Principios del siglo XX.



Imagen: Columna de la Independencia en la década de 1910.


Un gran acontecimiento en relación con el Paseo de la Reforma, fue la inauguración del gran monumento mandado a hacer por el presidente Díaz para conmemorar el Centenario del estallamiento de la guerra de Independencia. Realizada por el arquitecto mexicano Antonio Rivas Mercado, la columna fue inaugurada el 16 de septiembre de 1910 y hoy en día constituye el principal monumento de nuestra nación. 




En esta misma época se planeó edificar en los camellones laterales esculturas de dioses griegos. Pero ante el fervor patriótico que primaba en la época, se tomó la decisión de invitar a los gobiernos de los estados a realizar esculturas de sus héroes, para que fueron colocadas en dicho paseo. De esta manera, fueron elaboradas y colocadas 34 esculturas que evocan personajes y pasajes fundamentales de la historia nacional.

Imagen: Escultura de Julián Villagrán, héroe de la Independencia en el estado de Hidalgo.




Pero no toda la ornamentación del Paseo de la Reforma proviene del siglo XIX y principios del XX. En pleno siglo XXI, y a petición de la entonces gobernadora de la Ciudad de México, se agregaron al Paseo de la Reforma las esculturas de 14 heroínas o mujeres ilustres, entre las que se cuentan luchadoras de la Independencia y la Revolución, además de mujeres destacadas en las letras y la ciencia. Recientemente se agregaron 6 esculturas más que representan a mujeres indígenas prominentes, algunas de ellas relacionadas con la conquista española. 

Imagen: Escultura de Sor Juana Inés de la Cruz en el Paseo de las Heroínas en Avenida Reforma.



Imagen: Vista del Paseo de la Reforma en la actualidad.


Hoy en día, el Paseo de la Reforma es la avenida de mayor importancia simbólica y estética de nuestra ciudad capital, la cual desde el siglo XIX fue convertida en una especie de museo abierto en el que los ciudadanos encontramos una diversidad de testimonios que evocan nuestros orígenes como nación, nuestro devenir histórico, y en el que nos reconocemos como mexicanos.




Te recomendamos ver el cortometraje titulado:


 
 
 

      NUESTROS PATROCINADORES    

LogoSDR.png
LogoCCO_200px.png
DP_Logo280px.png
LogoAIN_OK.png

© Derechos reservados Alfredo Hernández Murillo, 2021.

Diseño web: Ahh Diseño

bottom of page