Saturnino Herrán, pintor de las tradiciones mexicanas
- 24 feb
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Saturnino Herrán fue uno de los pintores que mejor supo capturar el alma de México en los albores del siglo XX. A través de escenas cotidianas, leyendas prehispánicas y tradiciones populares, construyó una obra profundamente sensible que, pese a su corta vida, se convirtió en referente del modernismo pictórico nacional.


Saturnino Herrán fue uno de los pintores más originales del arte mexicano de la primera mitad del siglo XX. A pesar de que murió muy joven, Saturnino creó algunas de las pinturas más representativas de México, tales como La leyenda de los volcanes, La ofrenda y La tehuana. En las cuales se aprecia su interés por abordar las leyendas prehispánicas y las tradiciones de los pueblos indígenas de nuestro país. Se le considera representante del modernismo pictórico
Imagen: Saturnino Herrán. Autorretrato.

Saturnino nació un 9 de julio de 1887, en la ciudad de Aguascalientes. Su padre, José Herrán, fue un hombre polifacético: fungió como Tesorero General del Estado, fue, además, Profesor de Teneduría de Libros e inventor de artefactos mecánicos de diverso tipo.
Imagen: Plaza de Aguascalientes a fines del siglo XIX.

En 1902, la familia Herrán migró a la ciudad de México, ya que el padre de Saturnino ocuparía una curul en la Cámara de Diputados. Sin embargo, al año siguiente, Saturnino experimentó uno de los momentos más críticos de su vida debido al fallecimiento de su padre. Y en 1904, la afición que tenía Saturnino desde pequeño por la pintura, lo llevó a ingresar a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos.
Imagen: Interior de la Academia de San Carlos a principios del siglo XX.

En la Academia de San Carlos, Saturnino tuvo maestros como Antonio Fabrés y Germán Gedovius, con cuyas enseñanzas fue decantando un estilo personal y un interés por representar las tradiciones mexicanas y a los habitantes más humildes de nuestro país, siendo también influido por la imaginería japonesa y por la obra del pintor belga Frank Brangwyn.
Imagen: Vendedor de plátanos, pintura que combina el tema de trabajo extenuante con la condición de vejez.

Saturnino Herrán colaboró en el rescate de los murales de Teotihuacan descubiertos desde principios del siglo XX, al realizar copias para que pudieran ser exhibidos en el Museo Nacional.
Imagen: La tehuana. Pintura de Saturnino Herrán en la que su esposa Rosario Arellano fungió como su modelo.

En 1907, Herrán concluyó la realización de su primera obra de gran valor estilístico, óleo titulado Labor, que muestra un manejo interesante de luces y sombras, que acentúan el dramatismo entre el trabajo rudo que realizan los albañiles y la escena de la madre amamantando a su pequeño.
Imagen: Labor. Pintura realizada en 1907.

En 1909 lleva a cabo otra obra destacada, dentro del estilo decadentista, que llevaría por título Molino de vidrio, en la cual contrasta una imagen de producción fabril con el drama del trabajador que tiene que realizar una labor extenuante.
Imagen: Molino de vidrio. Saturnino Herrrán.

Entre 1910 y 1912, Herrán realiza su obra La leyenda de los volcanes, que se refería al popular mito del Iztaccíhuatl y del Popocatépetl, con un estilo que combina naturalismo y abstracción e incorporando una tendencia del modernismo en el arte, como era la representación trágica y pesimista del amor.
Imagen: La leyenda de los volcanes. Saturnino Herrán.

En 1913, realizó una de sus obras más geniales, titulada La ofrenda, que retrata a un grupo de personas que conduce una ofrenda floral para la conmemoración del día de muertos. En el grupo figuran personajes de las diversas edades, desde la infancia a la vejez, lo cual ha hecho pensar que Herrán quiso representar a la humanidad que avanza hacia un destino ineluctable.
Imagen: La ofrenda. Pintura de Saturnino Herrán.

Desde el año de 1916, es decir en plena época de la Revolución Mexicana, Saturnino comenzó a padecer de males digestivos, en una época en que era difícil conseguir alimentos frescos debido a la escasez de producción en el campo. En 1918, su mal se acentuó y murió tras de ser sometido a una operación.
La obra pictórica de Herrán fue reconocida en 1988 como Patrimonio Artístico de México. La mayor parte de sus pinturas se conservan en el Museo Nacional de Arte y en el Museo de Aguascalientes.
Imagen: La cosecha. Pintura de Saturnino Herrán.
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