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Siqueiros, un muralista innovador

Pintor, escritor, diplomático, activista y militar mexicano; es considerado uno de los tres grandes exponentes del muralismo mexicano junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco.





David Alfaro Siqueiros fue uno los llamados tres grandes muralistas mexicanos. Junto con José Clemente Orozco y Diego Rivera, participó en un movimiento de renovación artística que causó un profundo impacto en la población mexicana y en otros países del mundo.

Sus murales ornamentan edificios públicos tan importantes como el Antiguo Colegio de San Ildefonso, la Secretaría de Educación Pública, el Castillo de Chapultepec y el Polyforum Cultural Siqueiros, entre otros.

Imagen: El joven David Alfaro Siqueiros.


David Alfaro Siqueiros nació en Santa Rosalía, hoy Camargo, en el Estado de Chihuahua, en 1896. fueron sus padres el abogado Cipriano Alfaro Palomino y Teresa Siqueiros Feldman. Desde muy joven sufrió la muerte de su madre, por lo que fue enviado a Irapuato a vivir con sus abuelos Antonio Alfaro Sierra “el Siete Filos” y Eusebia Palomino.

Al morir su abuela, Siqueiros y sus hermanos se trasladaron a la Ciudad de México.

Imagen: Siqueiros joven pintando.


En la Ciudad de México, Siqueiros ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y por las noches acudía a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Sin embargo, en 1914, se enroló junto con otros compañeros de San Carlos en el Ejército Constitucionalista que comandaba Venustiano Carranza, con el cual, luchó en contra del dictador Victoriano Huerta y, al ser derrotado éste, le tocó enfrentarse a los ejércitos de Emiliano Zapata y Pancho Villa.

Imagen: Venustiano Carranza con colaboradores en La Cañada, Querétaro.


Al triunfo de la revolución constitucionalista, Siqueiros se embarcó para Europa, y en Francia quedó profundamente impresionado con la pintura de Paul Cézzane, con sus colores vivos. En este viaje conoció a Diego Rivera, con quien recorrió Italia para conocer la obra de los pintores al fresco del Renacimiento.

En Barcelona, Siqueiros ya se había convertido en un activista político. Ahí publicó un manifiesto en el que proponía la creación de un arte pictórico para los pueblos de América caracterizado por el realismo social y comprometido con la situación de las clases empobrecidas de estos países.

Imagen: Siqueiros frente a uno de sus murales.


Al regresar a México, y a partir de 1922, se incorporó con Rivera, Orozco y otros pintores, a colaborar con el proyecto muralista liderado por el Secretario de Educación Pública José Vasconcelos, realizando sus primeros murales en la Escuela Nacional Preparatoria, en el edificio que hoy ocupa el Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Imagen: Mural “Los elementos”. Antiguo Colegio de San Ildefonso.




Imbuido por su idealismo, Siqueiros acudió al llamado que hicieron los republicanos españoles que luchaban en contra del fascismo, representado por el general Francisco Franco, en lo que se conoció como la Guerra Civil Española, que tuvo lugar entre 1936 y 1939. Al término de la guerra regresó a México para continuar con sus actividades artísticas y políticas.

Imagen: Siquieros en la Guerra Civil española.




El 24 de mayo de 1940, Siqueiros participó, junto con varios comunistas mexicanos, en un atentado contra el líder comunista exiliado en México, León Trotsky. Con la complicidad de uno de los guardias, los atacantes ingresaron a la casa que ocupaba Trotsky en el barrio de Coyoacán y dispararon hacia las recámaras, sin lograr hacerle daño. A consecuencia de este acto criminal, Siqueiros salió exiliado a Chile, volviendo a su país hasta el año de 1944.

Imagen: Periódico mexicano en que se informó del asalto de Siqueiros y otros miembros del Partido Comunista a la casa de León Trotsky.


Entre los años de 1950 y 1951, Siqueiros realizó, en el Palacio de Bellas Artes, uno de sus más ingeniosos murales, titulado “Apoteosis de Cuauhtémoc”. En esta pintura, el artista representa al monarca azteca Cuauhtémoc, que mata a un centauro –criatura mítica de la antigua Grecia. El centauro representa a los conquistadores españoles montados sobre sus caballos, que fueron vistos por los informantes de Moctezuma como si fueran criaturas similares a estas criaturas de la

mitología griega.

Imagen: Mural “Apoteosis de Cuauhtémoc” en el Palacio de Bellas Artes.


En el año de 1957, Siqueiros pintó en el Castillo de Chapultepec otro de sus murales más importantes, que mostraba el proceso revolucionario, desde la decadencia porfirista hasta el triunfo de la Revolución Mexicana.


En esta obra, Siqueiros logra crear una obra de notable dramatismo, en la que destaca su capacidad para crear figuras que parecen tener movimiento.

Imagen: Fragmento del mural “Del Porfirismo a la Revolución Mexicana” en el Castillo de Chapultepec.


En el año de 1966, Siqueiros realiza la que puede ser considerada como su obra más relevante: el mural “La marcha de la humanidad”, en la cual relata su propia versión de la historia del género humano, desde la prehistoria hasta nuestros días.


Por su extensión, es considerado el mural más grande del mundo y se encuentra en el Polyforum Cultural Siqueiros ubicado en la colonia Nápoles, en la Ciudad de México. Sin embargo, debido a problemas institucionales, se encuentra cerrado a la vista pública.

Imagen: Mural “La marcha de la humanidad”, en el Polyforum cultural Siqueiros.



Te recomendamos visitar:


Dos museos mexicanos que exhiben algunos de los más importantes murales realizado por David Alfaro Siqueiros:


En el Castillo de Chapultepec: Mural “Del Porfirismo a la Revolución”.


En el Palacio de Bellas Artes: Mural “Apoteosis de Cuauhtémoc.






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