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Poesía y cantinas en el Centro Histórico de la Ciudad de México




Recorrer el Centro Histórico de la Ciudad de México, considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, puede constituir una muy grata e intensa experiencia, si estamos dispuestos a explorar algunos de los tesoros que encierra. Ciertamente, uno de los encantos de este peculiar fragmento de nuestra ciudad, son sus cantinas, las que a través del tiempo han sido refugio de poetas, novelistas y artistas.


Y aunque ustedes no lo crean, las cantinas de la Ciudad de México también tienen sus cronistas. Tomemos como ejemplo al escritor Armando Jiménez, quien por cierto fue autor de Picardía Mexicana, una de las grandes obras de recopilación de la cultura popular mexicana de nuestra historia. Pues bien, don Armando publicó en el año 2000 un libro, por demás original, que lleva por nombre Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo de la Ciudad de México. En esta publicación, el autor nos lleva por un placentero recorrido literario visitando las cantinas de nuestro centro histórico.

Imagen: El umbral de una cantina


De acuerdo con don Armando Jiménez, la cantina más antigua de México es El gallo de oro, ubicada en la esquina de Bolívar y Venustiano Carranza, y establecida en el año de 1874. En este establecimiento solían reunirse algunos notables poetas como Guillermo Prieto y Juan de Dios Peza, quienes al calor de una copa de vino tinto o de un tequila reposado, compartían sueños y versos románticos, cómicos o trágicos.

Imagen: Cantina El Gallo de Oro


Guillermo Prieto es el autor de una obra básica para conocer a la Ciudad de México en el siglo XIX, que lleva por nombre Memorias de mis tiempos, en tanto que Juan de Dios Peza es autor de la que, a mi juicio, es la versión más genial que se ha escrito sobre las leyendas mexicanas, la que lleva por nombre Leyendas históricas, tradicionales y fantásticas de las calles de la Ciudad de México. En este asombroso libro, Juan de Dios Peza narra leyendas como El callejón del beso y Los rebeldes, haciendo gala de una poesía elegante, que recoge fielmente las tradiciones lingüísticas y culturales de la Ciudad de México.

Imagen: Juan de Dios Peza


Otro peculiar establecimiento es, sin duda, el Bar Ópera, fundado desde el año 1900 en la esquina de las calles 5 de mayo y Filomeno Mata, el que destaca por la elegancia de sus decorados Art Noveau y por la belleza de su barra de caoba traída desde Nueva Orleans. Este bar ha sido, a la largo de la historia, espacio fundamental de reunión de muchos habitantes o visitantes de la ciudad, destacadamente de los célebres escritores Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y Gabriel García Márquez.

Imagen: Interior del Bar La Ópera


Y para ambientarnos en los placeres del vino, recordemos que esta bebida fermentada ha sido valorada por una diversidad de pueblos en el mundo, desde tiempos bíblicos, y acerca de sus efectos sobre el cuerpo y el espíritu humanos se han escrito ríos de tinta.


Escuchemos, por ejemplo, lo que expresó el poeta de la Antigua Roma, Horacio, acerca de las virtudes del vino:


¿Quién es el que después de vaciar la copa no se sintió elocuente?


O bien lo que escribió Francisco de Quevedo, poeta del Siglo de Oro español:


No hay cuestión, ni pesadumbre


Que sepa, amigo, nadar.


Todas se ahogan en vino,


Todas se atascan en pan.


Veamos ahora la gran sabiduría que encierran las palabras de otro poeta español, quien describe el efecto liberador de la embriaguez


La alegría del vino, hace rey al mendigo.


Ahora recordemos algunos versos del refranero popular español:


El agua hace mal y el vino hace cantar.


El agua como buey y el vino como rey.


Y por último mencionaremos el que tal vez sea el más ingenioso, o por lo menos el más simpático, de los versos que se han escrito en torno al vino:


Dijo el mosquito a la rana: más vale morir en el vino,


Que vivir en el agua.


Pues bien, cuando tengan una tarde libre, no dejen de visitar algunos de los establecimientos de mayor raigambre en la cultura de nuestra ciudad, como la Cantina Buenos Aires, el Salón España, el Bar Mancera o el Bar La Faena.


Les recomendamos leer:


Armando Jiménez, Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo de la ciudad de México. Editorial Océano, 2002.


Juan de Dios Peza. Leyendas Históricas, Tradicionales y Fantásticas de las Calles de la Ciudad de México. Editorial Porrúa. Colección Sepan Cuantos. 1999.

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